16 de Noviembre


Creadores de alto vuelo


La Nación


Eliana Mollineli, al rojo vivo, y las fantasías de Antonia Guzmán en un mundo de mitos y ensueños

Para Miguel de Unamuno la más honda de las realidades sólo alcanza a penetrarse por el sentimiento trágico de la vida. La escultora mendocina Eliana Molinelli alcanza con sus obras a plantearnos esas profundas dimensiones del alma humana. Y lo logra no sólo a partir de la anécdota inspiradora sino por esa rara capacidad de traducirla en equivalencias plásticas, privilegio del gran artista.

Sus homenajes a María Soledad, a Juana de Arco o a la Mujer al rojo vivo atrapan al contemplador por la solvencia estética de quien ha logrado transmutar el metal del tiempo histórico en la espiritualidad del presente eterno. Ella misma nos informa que sus chapas "son de cobre, bronce, de distintas características, hierro, aluminio [...] un extraño muestrario me sugiere la piel que voy a reproducir [...]. Del papel a la chapa una cáscara modelada y cocida con la autógena. El fuego, esa llama temporal, juega en contrapunto con el ruido monótono que la consume, mientras mis ojos aplastan cada gota incandescente y siento que las conduzco desde lo profundo de mi interioridad".

Una brillante carrera que se inició junto al gran maestro Lorenzo Domínguez la condujo tras pacientes estudios hasta Alemania, donde trabajó con Hans Kindermann. Eliana ha sido capaz de combinar el más alto grado de creatividad con una actividad docente que la llevó a ser vicedecana de la Facultad de Artes de la Universidad de Cuyo.

No debe sorprendernos que cada presentación esta artista revista características de acontecimiento cultural. Mendoza es cuna de grandes creadores a nivel mundial, ya que el arte argentino de nuestra época se inscribe con prestancia en la primera fila del arte universal.

Visitar pues esta muestra de Eliana Molinelli supone enterarse y nutrirse de los mayores logros del arte de nuestra época.

(En Galería Ro, Paraná 1158, hasta fines de noviembre.)

Calidad flamenca

No creo demasiado en las casualidadespero el hecho es que envísperas de mi visita a la muestrade Antonia Guzmán estaba leyendodos cuentos de Las mil y una noches:"Los viajes de Simbad el marino" y"La ciudad de bronce". Las pinturasde Antonia me remitieron en ciertomodo a ese mundo de fantasía y deensueño. Aparecen en sus obras casas,barcos, figuras volantes, el todoengamado con colores que van delrojo al azul, pasando por los ocresy con algunas figuras geométricasmarcadas con blancos.

Sabemos por sus propias palabrasque le preocupan las migraciones,que incluyen algunas instancias dramáticasque nos cuenta referentes asus ancestros latinos. Tan sólo quesu arte se ubica con más facilidad enla tradición flamenca; por ello quizásus grandes éxitos en Bélgica.

Nuestra pintora ha recorrido importantescentros de confrontacióntanto en Europa como en los EstadosUnidos. Una sólida formaciónacadémica otorga a sus pinceles esaprestancia que les permite captarsu mundo interior nutrido desdeel exterior por su residencia en ElTigre, por donde pasaron algunosde nuestros grandes. Sin duda queel constructivismo juega un rol enestas pinturas pero no alcanza paraexplicar el vuelo de esta poderosa imaginación. El arte de AntoniaGuzmán cautiva, tiene ese extrañopoder fascinante de las grandes.

Por Rafael Squirru
Para LA NACION